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Qué Tan Peligrosas Son las Convulsiones y Cuándo Buscar Ayuda?

Writer: Austin Cole
Austin Cole
3 days ago
5 min read

Vivir con epilepsia siendo un adulto joven significa compaginar la carrera profesional, las relaciones y la incertidumbre de no saber cuándo puede ocurrir una crisis. Es completamente normal sentir ansiedad al afrontar la vida con un trastorno convulsivo. Sin embargo, recuperar el control comienza con la educación.


Al comprender a fondo los riesgos reales asociados con las convulsiones y saber exactamente cuándo una situación pasa de una recuperación habitual a una emergencia médica, puedes afrontar tu epilepsia con mayor seguridad y confianza. Exploremos las realidades médicas y las medidas de seguridad.


Los Riesgos Reales de las Convulsiones


Riesgos y complicaciones de las convulsiones epilépticas: lesiones físicas, ahogamiento, quemaduras, estado epiléptico y muerte súbita inesperada en la epilepsia (SUDEP).

Muchas crisis epilépticas terminan por sí solas en pocos minutos y no requieren atención médica de emergencia. 


Sin embargo, existen riesgos físicos y neurológicos concretos que requieren mayor atención.

Entre los riesgos más comunes se encuentran las lesiones físicas. 


Las caídas repentinas, las contracciones musculares intensas o la pérdida de la percepción espacial pueden provocar hematomas, lesiones en la cabeza, conmociones cerebrales o fracturas.


Las lesiones térmicas también representan un riesgo importante si la convulsión ocurre mientras estás cocinando o cerca de una fuente de calor.


Más allá de las lesiones físicas inmediatas, los entornos acuáticos representan una amenaza grave. Tener una crisis mientras nadas o te bañas puede provocar ahogamiento, por lo que es fundamental tomar precauciones cerca del agua.


Por esta razón, para algunas personas con epilepsia es más seguro ducharse que bañarse en una tina, y conviene consultar con el equipo médico qué medidas de seguridad son adecuadas para cada situación.


También existen riesgos médicos internos graves que deben tenerse en cuenta, como el estado epiléptico. El estado epiléptico es una emergencia neurológica que puede producirse cuando una crisis convulsiva dura cinco minutos o más, o cuando ocurren crisis repetidas sin que la persona recupere la conciencia entre ellas. Requiere atención médica inmediata.


El estado epiléptico requiere tratamiento urgente porque la actividad convulsiva prolongada puede provocar complicaciones respiratorias, cardiovasculares y neurológicas. Sin atención adecuada, el riesgo de lesiones graves aumenta cuanto más se prolonga la crisis.


Por último, aunque es un tema difícil de abordar, la SUDEP (muerte súbita inesperada en la epilepsia) es una complicación poco frecuente, pero grave, especialmente para las personas que presentan crisis tónico-clónicas no controladas.


Según los CDC, se estima que la SUDEP ocurre en aproximadamente 1 de cada 1.000 adultos con epilepsia al año, aunque el riesgo individual varía según el tipo y la frecuencia de las crisis.

Sus causas exactas siguen en investigación, aunque se considera que las alteraciones respiratorias y cardíacas pueden contribuir.


Una de las formas más eficaces de reducir el riesgo es tomar los medicamentos anticonvulsivos de manera constante y trabajar estrechamente con tu equipo de neurología para minimizar la frecuencia general de las convulsiones.


Primeros Auxilios Inmediatos y Medidas de Seguridad


Primeros auxilios para las convulsiones epilépticas: cómo proteger la cabeza, colocar a la persona de lado, alejarla de peligros y permanecer a su lado hasta que esté despierta y alerta.

Los primeros auxilios deben comenzar desde el inicio de una crisis epiléptica, independientemente de si posteriormente se necesita atención médica de emergencia.


Lo más importante es permanecer con la persona, medir la duración de la crisis y protegerla de posibles lesiones.


Retira los objetos peligrosos cercanos y, si está acostada, coloca algo suave debajo de su cabeza.

Cuando sea seguro hacerlo, colócala suavemente de lado para ayudar a mantener despejadas las vías respiratorias.


No intentes detener sus movimientos ni trasladarla durante las sacudidas, salvo que exista un peligro inmediato.


No introduzcas objetos en su boca ni le ofrezcas alimentos, agua o medicamentos para tragar hasta que esté completamente despierta y alerta.


Los medicamentos de rescate recetados deben administrarse únicamente siguiendo las instrucciones del plan médico individualizado.


Es fundamental que las personas que te acompañan permanezcan a tu lado hasta que el episodio haya terminado por completo y estés completamente despierto y orientado. El período de recuperación postictal puede ser desorientador, y contar con una presencia tranquila y familiar puede marcar una diferencia importante.


Cuándo Buscar Ayuda Inmediata y Reconocer una Emergencia Médica


Cuándo llamar al 911 durante una convulsión epiléptica: si dura más de cinco minutos, ocurre otra convulsión, la persona no respira o presenta su primera crisis epiléptica.

No todas las convulsiones requieren atención médica de emergencia. Sin embargo, es fundamental que tus amigos, familiares y compañeros de trabajo sepan reconocer cuándo una crisis epiléptica requiere ayuda inmediata.


Debes llamar al 911 o al número local de emergencias si ocurre cualquiera de las siguientes situaciones:


  • La crisis convulsiva dura cinco minutos o más.

  • Comienza otra crisis antes de que la persona haya recuperado la conciencia.

  • La persona tiene dificultades para respirar o no recupera la conciencia después de la crisis.

  • La crisis ocurre en el agua.

  • La persona sufre una lesión grave, como un fuerte golpe en la cabeza.

  • Es la primera crisis epiléptica conocida de la persona.

  • La persona está embarazada.

  • La persona tiene diabetes y pierde la conciencia.


Es importante medir la duración de la crisis desde el momento en que comienza, utilizando un reloj o el temporizador de un teléfono. Esto permite identificar rápidamente si se está prolongando y si es necesario solicitar atención de emergencia.


Si alguien experimenta su primera crisis epiléptica, necesita una evaluación médica para determinar su posible causa. El equipo médico decidirá qué pruebas son necesarias según las circunstancias.


Si la persona cuenta con un plan de acción individualizado para las crisis epilépticas, es importante seguir sus indicaciones. Este plan puede incluir medicamentos de rescate recetados, que deben administrarse únicamente según las instrucciones médicas y por alguien capacitado para hacerlo.


Un plan individualizado también puede indicar cuándo solicitar ayuda antes de que transcurran cinco minutos, especialmente si una crisis dura más de lo habitual para esa persona.

Reconocer las señales de emergencia y actuar a tiempo puede ayudar a prevenir complicaciones graves y proteger la vida de una persona con epilepsia.


Cuándo Es Apropiado el Cuidado Habitual y el Seguimiento Posterior


Cuidados después de una convulsión epiléptica: cuándo es apropiado recuperarse en casa si la crisis dura menos de cinco minutos, la persona vuelve a su estado habitual y se registra el episodio para informar al neurólogo.

Si tienes un diagnóstico establecido de epilepsia, es importante contar con un plan de acción para las crisis elaborado junto con tu equipo médico.


Si una crisis coincide con tu patrón habitual, termina por sí sola y recuperas tu estado normal sin complicaciones, puede ser apropiado seguir ese plan de cuidados en casa.


Sin embargo, la duración de la crisis no es el único factor que determina si necesitas atención médica.


Las dificultades respiratorias, las lesiones importantes, los cambios inusuales en la recuperación y otras señales de alarma requieren una evaluación urgente.


Durante la recuperación, puedes experimentar cansancio, confusión o dolor de cabeza. Estos síntomas pueden formar parte del período postictal, pero si son inusuales, muy intensos o duran más de lo esperado, es importante buscar atención médica.


La fase postictal es el período de recuperación posterior a una crisis epiléptica. Puede incluir cansancio, confusión, dolor de cabeza y dificultades temporales para concentrarse. Su duración varía según la persona y el tipo de crisis, desde unos minutos hasta varias horas.


Durante este período, es recomendable descansar en un lugar seguro y contar con alguien que permanezca cerca hasta que recuperes completamente la conciencia y la orientación.


Después de recuperarte, registra los detalles de la crisis, incluyendo su duración, los síntomas y cualquier cambio respecto a episodios anteriores.


Comparte esta información con tu neurólogo según las indicaciones de tu plan de atención, especialmente si notas cambios en la frecuencia, intensidad o recuperación de tus crisis.


Cómo fortalecer tu seguridad y tu comunidad


Vivir con epilepsia no significa que no puedas llevar una vida profundamente independiente y plena.


Al comprender los verdaderos riesgos neurológicos y comunicar claramente tu plan de respuesta ante emergencias a tus compañeros de vivienda y colegas, reduces las dudas sobre cómo actuar ante una crisis.


La educación fomenta la seguridad, y tú eres tu mejor defensor.


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