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Desencadenantes de la epilepsia: Cómo reconocer y reducir el riesgo de sufrir convulsiones

  • Writer: Teresa richer
    Teresa richer
  • Feb 23
  • 19 min read

Vivir con epilepsia siendo un adulto joven puede ser difícil, pero comprender los factores que desencadenan tus convulsiones puede ayudarte a recuperar el control. Es posible que notes que tus convulsiones se producen con mayor frecuencia en determinadas situaciones, por ejemplo, cuando estás muy estresado o extremadamente cansado. Estas situaciones suelen ser factores desencadenantes de convulsiones: cosas que aumentan la probabilidad de que se produzca una convulsión. Los desencadenantes son diferentes en cada persona, pero aprender a identificar los tuyos puede ayudarte a prepararte e incluso a evitar algunas convulsiones. Los desencadenantes comunes para muchos jóvenes adultos incluyen el estrés, la falta de sueño, las luces intermitentes, estar enfermo, los cambios hormonales y perder de tomar medicación. En esta publicación, analizaremos cada uno de estos desencadenantes y compartiremos consejos prácticos y fáciles de seguir para ayudarte a controlarlos o evitarlos en tu vida diaria.


Estrés y Ansiedad


Por qué es un desencadenante: el estrés es uno de los desencadenantes de las convulsiones más comunes. Cuando estás estresado, ya sea por los exámenes, la presión del trabajo o problemas personales, tu cuerpo libera hormonas del estrés que hacen que tus células cerebrales estén más excitables. Piensa en tu cerebro como una olla de agua a punto de hervir (que es lo que ocurre si tienes epilepsia); el estrés es como subir el fuego, lo que puede hacer que la olla hierva y se produzca una convulsión. No todas las personas con epilepsia son igualmente sensibles al estrés, pero muchas notan que son más propensas a tener una convulsión durante o después de períodos de mucho estrés. El estrés puede ser emocional (preocupación, ansiedad, excitación) o físico (por ejemplo, la falta de sueño o estar enfermo supone un estrés físico para el cuerpo) y, a menudo, el estrés conduce a otros desencadenantes, como dormir mal, perder de comer u olvidarse de tomar la medicación.

Consejos para controlar el estrés: El objetivo no es eliminar el estrés (¡lo cual es imposible!), sino controlarlo de manera saludable:


  • Conoce tus factores estresantes: lleva un diario o un registro de las convulsiones para anotar cuándo se producen y qué estaba pasando en tu vida. Si observas que las convulsiones se producen sistemáticamente después de exámenes importantes o durante semanas de trabajo muy ajetreadas, eso es una pista. Anotar tus factores personales desencadenantes del estrés puede ayudarte a prevenir las y prepararte para ellas.

  • Prioriza el sueño y la medicación durante el estrés: si no puedes evitar una situación estresante (como la semana de exámenes finales o una entrevista de trabajo), asegúrate de dormir lo suficiente y tomar tus medicamentos para las convulsiones a tiempo. El estrés puede alterar el sueño y la rutina, así que cuida bien esos aspectos básicos cuando estés ocupado.

  • Incorpore la relajación: Encuentre actividades para combatir el estrés que le funcionen. Muchos adultos jóvenes consideran que el ejercicio es una excelente forma de liberar tensiones: correr, tomar clases de baile o incluso caminar a paso ligero pueden reducir el estrés. Otros prefieren el yoga, la respiración profunda, la meditación o escuchar música para relajarse. Dedicar tiempo a los pasatiempos y a los amigos, o simplemente "tiempo relajado", es importante para su salud mental.

  • Establece límites y pide ayuda: si ciertas personas o situaciones aumentan tu ansiedad, está bien dar un paso atrás. Rodéate de amigos que te apoyen, que comprendan tu epilepsia y que puedan ayudarte a mantener la calma. Si te sientes abrumado, por ejemplo, con una carga académica pesada en la universidad.

  • Carga lectiva: considera hablar con un orientador o asesor académico sobre cómo gestionar el estrés. Recuerda que el estrés crónico puede crear un ciclo de más ataques y más ansiedad, por lo que es fundamental romper ese ciclo con ayuda.


Sentirse estresado es normal, pero no debe controlarte. Si te preparas para los momentos estresantes y te cuidas durante ellos, puedes reducir el riesgo de sufrir ataques relacionados con el estrés sin dejar de afrontar los retos de la vida.


Falta de Sueño (privación del sueño)


Por qué es un desencadenante: No dormir lo suficiente puede reducir significativamente el umbral de convulsiones. De hecho, la falta de sueño es un desencadenante muy conocido de las convulsiones. Algunas personas incluso tienen su primera convulsión después de pasar toda la noche en vela en la universidad. Cuando se duerme poco, la actividad eléctrica del cerebro se vuelve más irritable, lo que puede provocar convulsiones más largas o intensas. Para muchas personas con epilepsia, "la falta de sueño de calidad aumenta la probabilidad de sufrir convulsiones". Es posible que notes que tienes convulsiones cuando te quedas despierto hasta muy tarde, te despiertas con frecuencia o viajas a través de diferentes husos horarios. La vida de los adultos jóvenes a menudo implica horarios irregulares, pero es importante reconocer cuánto puede afectar a tu epilepsia la falta de sueño.


Consejos para dormir mejor: Proteger su sueño es una de las formas más funcionales para reducir las convulsiones. A continuación le ofrecemos algunas estrategias prácticas:


  • ​​Intenta dormir entre 7 y 8 horas cada noche: la mayoría de las personas necesitan al menos esa cantidad de sueño para que su cerebro se recargue. Conoce tu cuerpo: algunas personas pueden necesitar incluso más. Intenta que dormir lo suficiente sea una parte innegociable de tu rutina, igual que tomar la medicación.

  • Mantén un horario constante: acostarte y levantarte aproximadamente a la misma hora todos los días ayuda a regular el reloj interno de tu cuerpo. Los horarios irregulares para dormir (por ejemplo, dormir hasta tarde los fines de semana o estudiar hasta altas horas de la noche) pueden desequilibrarte. La constancia es especialmente útil si has notado que las convulsiones tienden a ocurrir cuando cambias tu rutina.

  • Crea una rutina que favorezca el sueño: entre 30 y 60 minutos antes de acostarte, empieza a relajarte. Apague o atenúe las pantallas brillantes (teléfonos, computadoras, televisores), ya que la luz azul puede mantener su cerebro alerta y afectar a la calidad del sueño. Evite la cafeína a última hora de la tarde y por la noche, ya que puede mantenerlo despierto. En su lugar, haga algo relajante: tome una ducha caliente, lea un libro ligero o escuche música relajante, haga estiramientos suaves o medite. Entrenar a nuestro cuerpo para que espere dormir a una hora determinada también puede mejorar la calidad del sueño.

  • Cuidado con las noches en vela: ¡estudiantes universitarios, los estamos mirando! Estudiar hasta el amanecer para un examen o quedarse despierto toda la noche jugando a videojuegos puede parecer fácil, pero es arriesgado cuando se tiene epilepsia. Planifica con antelación las sesiones de estudio para no tener que faltar el sueño. Si tienes que quedarte despierto hasta tarde, intenta echarte una siesta al día siguiente. Recuerda que, para algunas personas, incluso una sola noche sin dormir puede desencadenar una crisis epiléptica.

  • Aborde los problemas de sueño: si tiene dificultades para dormir (insomnio, despertares frecuentes, etc.), comuníqueselo a su médico. A veces, las convulsiones perturban el sueño, o los efectos secundarios de los medicamentos o la ansiedad pueden dificultar el sueño. Mejorar su sueño puede significar ajustar su tratamiento para la epilepsia o tratar un trastorno del sueño. Dormir bien merece el esfuerzo por su bienestar general y el control de las convulsiones.


Al dar prioridad al sueño, incluso en medio de la emoción y el ajetreo de la vida de los adultos jóvenes, le estás haciendo un gran favor a tu cerebro. Despertar bien descansado puede ayudarte a sentirte mejor y reducir el riesgo de sufrir convulsiones.


Luces Intermitentes (fotosensibilidad)


Por qué es un desencadenante: Probablemente hayas escuchado que las luces intermitentes pueden provocar convulsiones; esto es cierto, pero en realidad solo afecta a una pequeña porcion de las personas con epilepsia. Alrededor del 3 % de las personas con epilepsia tienen epilepsia "fotosensible", en la que las convulsiones se desencadenan por luces intermitentes o parpadeantes de cierta intensidad. Si tienes epilepsia fotosensible, cosas como las luces estroboscópicas de una discoteca, los gráficos parpadeantes de un videojuego o incluso la luz del sol que se filtra a través de los árboles mientras conduces pueden provocar una convulsión. Los adultos jóvenes pueden encontrarse con estos desencadenantes en conciertos, festivales, películas o videojuegos, o en vídeos de redes sociales. La frecuencia y el patrón específicos de los destellos que desencadenan las convulsiones varían según la persona, pero en general los destellos entre 5 y 30 por segundo son los más peligrosos. No todas las personas con epilepsia son fotosensibles, pero si no estás seguro, habla con tu neurólogo, que a menudo puede determinar a partir de los resultados de tu electroencefalograma si las luces intermitentes afectan a tu cerebro.


Consejos para manejar las luces intermitentes: Si tienes fotosensibilidad (o quieres estar seguro por si acaso), aquí hay algunos consejos para reducir el riesgo:


  • Evita los flashes intensos siempre que sea posible: esto puede significar tener cuidado en discotecas o conciertos en los que se sabe que se utiliza iluminación estroboscópica. Si tus amigos van a salir a un lugar con muchos efectos especiales, puedes llamar antes para preguntar si se utilizarán luces estroboscópicas o mantenerte alejado de la pista de baile, donde las luces son más brillantes. Muchas escuelas u organizadores de eventos se adaptarán si saben que asistirá alguien con epilepsia (por ejemplo, algunos bailes escolares prescindirán de las luces estroboscópicas si un estudiante tiene epilepsia fotosensible), así que no dudes en informar al personal del evento si es necesario.


  • Utiliza el truco de un solo ojo: si de repente te ves expuesto a luces intermitentes (por ejemplo, una ambulancia que pasa por la noche o luces estroboscópicas inesperadas en un concierto), cúbrete un ojo y apártate de la fuente de luz. Suena extraño, pero cubrir un ojo ayuda porque la diferencia en la información que reciben los dos ojos puede reducir el efecto desencadenante. (No basta con cerrar los dos ojos, ya que la luz brillante puede seguir parpadeando a través de los párpados). Por lo tanto, cúbrase un ojo con la mano y aparte la mirada hasta que dejen de parpadear las luces y, si es posible, salga de ese lugar.


  • Haga que las pantallas sean más seguras: La vida moderna implica el uso de muchas pantallas, pero hay formas de hacerlas más seguras para las personas con epilepsia. Vea la televisión o utilice la computadora en una habitación bien iluminada, de modo que la pantalla no sea la única luz brillante (lo que reduce el contraste y el efecto de parpadeo). Puede reducir el brillo de la pantalla y sentarse más lejos de los televisores o monitores. Si juega o utiliza la realidad virtual, haga descansos regulares para no estar mirando fijamente imágenes intensas de forma continua. Algunas personas encuentran que el uso de gafas ligeramente tintadas o gafas de sol polarizadas puede reducir el deslumbramiento y el parpadeo cuando miran pantallas o están bajo luz fluorescente.


  • Ajusta la configuración de tu tecnología: muchos dispositivos y aplicaciones te permiten desactivar la reproducción automática de vídeos (para que no te sorprenda un anuncio o clip llamativo mientras navegas). Considera la posibilidad de utilizar software o extensiones de navegador que filtren el contenido parpadeante de alto contraste. En las consolas de videojuegos o los juegos de PC, comprueba la configuración del "modo fotosensible" o reduce los efectos gráficos si sabes que ciertos juegos provocan síntomas.


  • Conducción y viajes seguros: si le molesta el destello de la luz del sol a través de los árboles o los reflejos del agua, intenta ponerse gafas de sol o siéntese en el lugar del coche donde haya menos destellos (por ejemplo, el asiento trasero central puede evitar los destellos de las ventanillas laterales). Las ventanas tintadas del coche o las vísceras también pueden ayudar. Y, como siempre, si empieza a sentir los síntomas previos a una convulsión, deténgase en un lugar seguro o deje de hacer lo que esté haciendo.


No todas las personas con epilepsia tienen que preocuparse por las luces intermitentes, pero si es tu caso, estas estrategias pueden ayudarte a disfrutar de conciertos, videojuegos y la vida cotidiana de forma más segura. Se trata de conocer tus límites y tener un plan de acción.


Enfermedad y Salud (Cuando estás Enfermo)



Por qué es un desencadenante: ¿Alguna vez has notado que tiendes a tener convulsiones cuando estás enfermo? Eso se debe a que estar enfermo, ya sea por un resfriado común, la gripe u otra infección, puede desencadenar convulsiones en las personas con epilepsia. Hay varias razones para ello. En primer lugar, el estrés físico de la enfermedad supone una carga adicional para el organismo. El sistema inmunitario se activa al máximo, lo que puede hacer que el cerebro sea más susceptible a las convulsiones. Si tienes fiebre, eso también puede reducir directamente el umbral de convulsiones (muchas personas con epilepsia son más propensas a sufrir convulsiones incluso con una fiebre leve). En segundo lugar, cuando estás enfermo, puedes deshidratarte o no comer bien, especialmente si tienes un virus estomacal y vomitas o no puedes retener comida. La deshidratación y el bajo nivel de azúcar en sangre por no comer pueden provocar convulsiones en personas susceptibles.


Por último, la enfermedad suele provocar problemas para dormir: la congestión, la tos o simplemente las molestias pueden impedirte dormir profundamente, y la falta de sueño en sí misma es un desencadenante (como hemos visto anteriormente). Puede convertirse en una tormenta perfecta: estás enfermo, no has dormido, no estás hidratado y tal vez tu nivel de medicación haya bajado porque has vomitado una dosis, todo lo cual se combina para aumentar la probabilidad de sufrir convulsiones.


Consejos para prevenir las convulsiones cuando se está enfermo: No siempre se puede evitar enfermarse, pero se pueden tomar medidas para reducir su impacto en la epilepsia:


  • Controle la fiebre rápidamente: tenga un termómetro a mano y, ante el primer síntoma de fiebre, trátala. Los antipiréticos de venta libre, como el acetaminofén (paracetamol) o el ibuprofeno, suelen ser seguros para las personas con epilepsia, pero siga siempre las recomendaciones de su médico sobre qué medicamentos de venta libre son adecuados para usted (por ejemplo, algunos medicamentos para el resfriado con antihistamínicos como la difenhidramina pueden reducir el umbral de convulsiones). Reducir la fiebre rápidamente puede ayudar a prevenir las convulsiones provocadas por la fiebre. Si tiene fiebre, vista ropa ligera y permanezca en una habitación fresca.


  • Manténgase hidratado y nutrido: la deshidratación puede aparecer de forma sigilosa cuando se está enfermo. Intenta beber líquidos con regularidad, aunque no te apetezca: el agua, las soluciones electrolíticas, los caldos o las paletas son excelentes opciones. Si te cuesta comer alimentos sólidos, opta por alimentos básicos o cualquier cosa que puedas tolerar (galletas saladas, tostadas, sopa). La clave es evitar pasar largos periodos sin comer ni beber, ya que tanto el bajo nivel de azúcar en sangre como la deshidratación aumentan la probabilidad de sufrir convulsiones. Toma el tiempo para recordarte que debes beber si es necesario.


  • Siga tomando sus medicamentos para la epilepsia: esto es fundamental, estar enfermo no es motivo para dejar de tomar sus medicamentos. Si tiene vómitos o diarrea intensa y le preocupa no haber absorbido el medicamento, llame a su médico para que le aconseje. Es posible que le recomiende una dosis adicional u otras soluciones. Si simplemente no puede retener las pastillas, informe a su proveedor de atención médica de inmediato; en algunas situaciones, puede haber formas alternativas de medicamentos (como supositorios o inyecciones) para usar temporalmente. También tenga cuidado con cualquier medicamento nuevo: pregunte al farmacéutico o al médico si un remedio de venta libre para el resfriado o la gripe es seguro para la epilepsia.


  • Descansa y Duerme: Date permiso para tomártelo con calma cuando estés enfermo. Esforzarte (física o mentalmente) cuando estás enfermo puede prolongar la recuperación y aumentar el estrés. Tómate un descanso del colegio o del trabajo si lo necesitas: tu salud es lo primero. Y cómo estar enfermo suele afectar al sueño nocturno, intenta tomar una siesta durante el día si puedes para evitar la privación total del sueño. Incluso las siestas cortas pueden ayudar. Si la congestión nasal o la tos te mantienen despierto, utiliza remedios para aliviar esos síntomas por la noche (por ejemplo, un spray nasal salino, que es seguro para las personas con epilepsia). Cuanto mejor duermas y más rápido te recuperes, menos convulsiones tendrás durante la enfermedad.


  • Ten cuidado con las interacciones entre medicamentos: algunos antibióticos y otros medicamentos para las infecciones pueden reducir el umbral de convulsiones o interactuar con los medicamentos anticonvulsivos. Siempre que te receten algo nuevo para una enfermedad, consulta con el médico o farmacéutico para asegurarse de que sea seguro para alguien con epilepsia. Esto es especialmente importante en el caso de ciertos antibióticos: asegúrate de que todos tus médicos sepan que tienes epilepsia, para que puedan elegir medicamentos que minimicen los riesgos.


En resumen, cuando no te sientas bien, cuídate más. Muchos jóvenes intentan "aguantar" la enfermedad debido a los estudios, el trabajo, etc., pero si tienes epilepsia, es muy importante que escuches a tu cuerpo. Un poco más de descanso, hidratación y atención a la fiebre y los medicamentos pueden ser de gran ayuda para prevenir las convulsiones cuando estás enfermo.


Cambios Hormonales



Por qué es un desencadenante: Las hormonas pueden tener un rol muy importante en las convulsiones, especialmente en las mujeres. Muchas mujeres jóvenes con epilepsia notan que sus convulsiones tienden a aumentar en determinados momentos de su ciclo menstrual. Esto se llama epilepsia catamenial. Aproximadamente la mitad de las mujeres en edad fértil con epilepsia informan de un aumento de las convulsiones en torno a su periodo menstrual. Lo mas comun es un aumento de las convulsiones, en torno a la ovulación (a mitad del ciclo) o en la semana anterior al inicio del periodo, cuando los niveles hormonales están cambiando. ¿Por qué? Todo se reduce a las hormonas estrógeno y progesterona. El estrógeno puede hacer que las células cerebrales sean más excitables (aumentando el riesgo de convulsiones), mientras que la progesterona tiene un efecto calmante y anticonvulsivo. Justo antes del periodo, la progesterona desciende considerablemente, lo que puede eliminar esa influencia calmante y aumentar la probabilidad de sufrir convulsiones.


Los anticonceptivos hormonales, el embarazo y la menopausia son otros momentos en los que las hormonas cambian y pueden afectar a las convulsiones, pero para los adultos jóvenes, el ciclo mensual suele ser el más importante. (Los hombres con epilepsia no experimentan ciclos hormonales mensuales, pero los hombres jóvenes pueden seguir observando efectos hormonales de diferentes maneras; por ejemplo, la testosterona o las hormonas del estrés pueden influir en las convulsiones, aunque esto se conoce menos).


Consejos para los desencadenantes hormonales: Si sospecha que las hormonas afectan a sus convulsiones, hay formas de abordarlo:


  • Lleve un registro de su ciclo y sus convulsiones: utilice un calendario o una aplicación para anotar tanto sus convulsiones como sus períodos menstruales. Al cabo de unos meses, es posible que observe una coneccion, como que las convulsiones se concentran en determinados días de su ciclo. El seguimiento es clave: si puede mostrarle a su neurólogo una relación clara entre su ciclo y las convulsiones, ambos podrán planificar en función de ello. Estos datos también le darán más control, ya que sabrá cuándo debe tener más cuidado (por ejemplo, tal vez evitar pasar la noche en vela o beber alcohol durante su semana de alto riesgo).


  • Hable con su médico sobre los ajustes en la medicación: a algunas mujeres, los médicos les recomiendan ajustar temporalmente las dosis de la medicación para la epilepsia en relación del ciclo. Por ejemplo, si siempre tiene convulsiones justo antes de la menstruación, el médico podría recomendarle una dosis ligeramente más alta durante esos días o añadir un pequeño medicamento adicional a corto plazo. Sin embargo, nunca cambie su medicación por su cuenta, hágalo siempre bajo supervisión médica. Otra estrategia consiste en utilizar un medicamento de acción rápida (como una benzodiazepina) durante unos días alrededor de la menstruación para prevenir las convulsiones. Estos enfoques dependen de cada persona y deben discutirse con su neurólogo.


  • Considere las terapias hormonales: algunas mujeres descubren que tomar una pastilla anticonceptiva hormonal de dosis constante (que mantiene las hormonas estables) o incluso tomar progesterona natural suplementaria puede ayudar a controlar las convulsiones. La investigación es mixta – algunos estudios pequeños mostraron que la terapia con progesterona ayudó a algunas mujeres, pero un estudio más amplio no encontró un gran beneficio general. Aún así, si sus convulsiones son claramente hormonales, vale la pena preguntarle a su médico si los tratamientos hormonales podrían ayudar. Importante: algunos medicamentos para la epilepsia pueden hacer que las pastillas anticonceptivas sean menos eficaces, y viceversa, así que asegúrese de que cualquier médico que vea sepa todos los medicamentos que toma. La gestión de la epilepsia y la salud reproductiva puede ser compleja, por lo que considere la posibilidad de ver a un especialista en epilepsia que tenga experiencia con temas de mujeres.


  • Practique el cuidado extra de sí mismo durante los tiempos hormonales: Si usted sabe, por ejemplo, que la semana anterior a su menstruación es un tiempo vulnerable, planee con antelación reducir otros desencadenantes durante esa ventana. Eso significa priorizar el sueño, no faltar medicamentos, evitar el exceso de estrés o alcohol, y generalmente ser amable con su cuerpo. Puede que no sea capaz de eliminar el gatillo hormonal, pero usted puede apilar la cubierta a su favor controlando los gatillos controlables. Algunas mujeres programan un volumen de trabajo más ligero o aseguran que tengan apoyo (como familiares o amigos que se enteren de que deben registrarse) durante su mala semana.


  • Para los hombres: Los jóvenes no tienen ciclos mensuales, pero experimentan cambios hormonales durante la pubertad e incluso fluctuaciones diarias en la testosterona, etc. No existe un patrón bien definido de “activada hormona” para hombres como la epilepsia catamenial en mujeres. Sin embargo, se aplica un consejo general: mantener un seguimiento de cualquier patrón (por ejemplo, algunos hombres informan más convulsiones en la mañana temprana, cuando determinadas hormonas pican). Si nota un patrón, consulte con su médico. Garantizar la salud general –incluyendo el manejo del estrés (el cortisol es una hormona de estrés que puede desencadenar convulsiones indirectamente) – es el mejor enfoque.


Las hormonas pueden sentirse como un gatillo “invisible”, pero al rastrear y trabajar con su equipo de atención médica, a menudo puede contener su impacto. Muchas mujeres jóvenes con epilepsia llevan vidas completas –mentorías y todo– anticipando efectos hormonales y ajustando su plan de gestión en consecuencia. No sea tímido en hablar de esto con su médico; es una parte importante de la atención de la epilepsia.


Medicamentos Faltados



Por qué es un desencadenante: Olvidarse de tomar la medicación anticonvulsiva (aunque sea una sola dosis) es uno de los desencadenantes de convulsiones más comunes y evitables. Los medicamentos anticonvulsivos (también llamados ASM o AED) actúan manteniendo un nivel constante de actividad anticonvulsiva en el cerebro. Si se salta una dosis o la toma mucho más tarde de lo habitual, el nivel de medicamento en el torrente sanguíneo puede descender demasiado y provocar una convulsión. Piense en ello como una red de seguridad: cuando se salta una dosis, se produce un agujero en la red. Muchas convulsiones inesperadas (convulsiones que se producen en personas que, por lo demás, han estado bien) se deben al olvido de tomar las pastillas. Es especialmente fácil que los adultos jóvenes ocupados se olviden de tomar las dosis, ya que su horario puede ser irregular debido a las clases, los turnos de trabajo, los eventos sociales o los viajes a través de diferentes horarios. Sin embargo, mantener una rutina de medicación constante es absolutamente crucial para controlar la epilepsia.


Consejos para no olvidarse nunca de una dosis: Adquirir buenos hábitos de medicación reducirá drásticamente el riesgo de sufrir convulsiones. A continuación le indicamos cómo mantener en rutina:


  • Establezca recordatorios diarios: aproveche la tecnología. Configure una alarma en su teléfono para las horas de toma de medicamentos (muchos de nosotros tomamos medicamentos por la mañana y por la noche, por lo que se necesitan dos alarmas). También hay aplicaciones para teléfonos inteligentes específicas para recordatorios de medicamentos que no se apagan hasta que usted confirma que los ha tomado. Si prefiere los métodos tradicionales, pegue notas en el refrigerador o en el espejo del baño. La clave es hacer que el recordatorio sea imposible de ignorar.


  • Relaciónelo con una rutina: Relacione la toma de sus medicamentos con algo que haga todos los días, como cepillarse los dientes por la mañana o cenar. Por ejemplo, coloque su pastillero junto al cepillo de dientes o la cafetera como referencia visual. Si forma parte de una rutina existente, es más difícil olvidarlo. A algunas personas les resulta útil utilizar un pastillero semanal, ya que así pueden ver si han tomado la dosis de hoy o no (¡y es satisfactorio ver los compartimentos vacíos a medida que avanza la semana!).


  • Lleva contigo una dosis de reserva: la vida es impredecible. Si sales con amigos y terminas quedándote fuera más tarde de lo esperado, no querrás quedarte sin tu medicación. Guarda una dosis de repuesto (o la dosis diaria) en tu bolso, mochila o taquilla en un pequeño pastillero claramente etiquetado. De esta manera, si no estás en casa cuando te toque tomar la dosis, podrás tomarla a tiempo. Esto es especialmente útil para los universitarios o para quienes están siempre en movimiento.


  • Utilice herramientas para cumplir con el tratamiento: considere la posibilidad de utilizar aplicaciones o dispositivos para controlar la medicación. Algunas aplicaciones no solo le recordarán cuándo debe tomar su dosis, sino que también la registrarán, lo que podrá compartir con su médico si es necesario. Incluso hay frascos de pastillas inteligentes que se iluminan o emiten un pitido a la hora de tomar la dosis. Si tiene problemas para recordar si ha tomado una dosis (¡algo muy común!), estas herramientas le proporcionan una garantía adicional.


  • Informa a tu círculo más cercano: informa a tus compañeros de piso, pareja, familiares o amigos cercanos sobre tu horario de medicación. Ellos pueden darte un pequeño recordatorio («Oye, ¿te has tomado la medicación?»), si se dan cuenta de que no lo has hecho. A veces, un sistema de compañeros puede ser útil, siempre y cuando te sientas cómodo compartiendo. No se trata de que te controlen, sino de tener apoyo para mantenerte sano.


  • Nunca ajuste ni suspenda el tratamiento por su cuenta: es fundamental tomar la medicación según lo prescrito. No se salte dosis ni cambie su horario de medicación sin consejo médico. Si experimenta efectos secundarios o tiene inquietudes (como que la dosis le afecta a la concentración en el trabajo), hable con su médico antes de realizar cualquier cambio. Es posible que le ajusten el plan de tratamiento de forma segura. Suspender el tratamiento de forma repentina u omitir dosis con frecuencia no solo puede desencadenar convulsiones, sino también ponerle en riesgo de sufrir una convulsión grave y prolongada.


Seguir el tratamiento farmacológico puede ser difícil, lo entendemos. La vida es ajetreada y las pastillas pueden resultar molestas. Pero este es un factor desencadenante que está totalmente bajo su control, y evitarlo mejorará en gran medida sus posibilidades de no sufrir convulsiones. Prepárese para el éxito con recordatorios y rutinas, y considere su medicación como una parte innegociable de su autocuidado, al igual que comer o dormir.


Conclusión: Toma El Control De Tus Desencadenantes


Comprender y controlar los factores desencadenantes es una forma eficaz de vivir mejor con la epilepsia. Puede parecer mucho —controlar el estrés, dormir lo suficiente, planificar los días de enfermedad, las hormonas y no olvidarse nunca de tomar la medicación—, pero no es necesario hacerlo a la perfección. Empiece por un aspecto cada vez y recuerde que los pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia. Quizás esta semana te centres en acostarte a la misma hora; la semana que viene, organices un horario para tomar las pastillas; y así lentamente. Con el tiempo, crearás una rutina para controlar la epilepsia que se adapte a tu vida.


Además, no dude en pedir ayuda. Sus médicos, los servicios para discapacitados de su centro educativo, sus empleadores y las organizaciones de apoyo a la epilepsia pueden ayudarle a controlar los factores desencadenantes y la seguridad. Por ejemplo, un especialista en epilepsia puede trabajar con usted en un plan personalizado para las crisis catameniales o la fotosensibilidad, y organizaciones como la Fundación para la Epilepsia ofrecen líneas de ayuda ofreciendo asesoramiento. Muchos jóvenes adultos con epilepsia descubren que, tras algunos intentos fallidos, ganan confianza a la hora de reconocer sus factores desencadenantes y se sienten más empoderados porque saben cómo reducir el riesgo de sufrir convulsiones. Tú puedes hacerlo, paso a paso, con conocimientos y apoyo.


Manténgase seguro, cuide su bienestar y recuerde que no está solo en este camino. Al ser proactivo con respecto a los factores desencadenantes, está aumentando sus posibilidades de llevar una vida plena y activa con epilepsia.


Recursos

  • Epilepsy Foundation – Seizure Triggers: Learn more about commonly reported triggers and how to manage them on the Epilepsy Foundation’s website. (Epilepsy.com)

  • Centers for Disease Control and Prevention (CDC) – Managing Epilepsy: Up-to-date CDC guidance on living well with epilepsy, including tips for self-management, avoiding triggers, and staying

  • NHS (UK) – Epilepsy: Self Care and Safety: NHS advice on lifestyle adjustments for epilepsy – from not missing medication to getting good sleep and keeping a seizure diary nhs.uknhs.uk.

  • Epilepsy Foundation 24/7 Helpline: If you need personalized support, the Epilepsy Foundation’s helpline (1-800-332-1000) is available 24/7 with specialists who can answer questions and connect you to resources epilepsy.comcdc.gov.

Epilepsy Action (UK) – Seizure Triggers Information: Epilepsy Action’s resource on seizure triggers and how to avoid them, including practical tips for stress, sleep, and lifestyle adjustments (epilepsy.org.uk).

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